Dificultades para fomentar el desarrollo de la creatividad en la practica docente
La educación formal en los centros educativos, se concibe por muchos agentes
educativos como un proceso de transmisión de conocimientos del docente hacia los
estudiantes, mientras que diversos estudios realizados en el campo de la psicología
y educación, demuestran que la mayor parte de las personas piensan que la
creatividad la tienen unos cuantos y que muy pocos individuos pueden desarrollarla;
frente a estas situaciones, involucrarse en la construcción de un nuevo paradigma
educativo, requiere la participación de todos, no solo los buenos deseos de mejorar
que se proponen en los documentos que se sustentan en leyes y acuerdos
internacionales, preocupados por intereses económicos más que por una
conciencia de valorar el individuo como ser humano que interactúa con su entorno.
Contrastando la experiencia con opiniones de maestros en cursos y talleres de
actualización durante su formación continua, comentan verbalmente que la falta de
tiempo para diseñar la planeación, limitados recursos económicos para elaborar
material didáctico, dificultan el desempeño laboral en algunas aulas de educación
primaria; por ejemplo genera actividades repetitivas, copiado, resúmenes, mapas
conceptuales y otras actividades, que se ocupan solo de llenar el tiempo destinado
al aprendizaje de los estudiantes; resultando obstáculos para una metodología
diferente en la que los involucrados construyen su aprendizaje por iniciativa propia,
donde el profesor aprende junto con los estudiantes, a partir de una interacción
donde cada quien desarrolla sus propias capacidades, habilidades y competencias.
Felipe Chibas señala que el docente enseña y aprende en comunión con el grupo
que de igual manera demuestra y comprende, la creatividad se aprende, fomenta y
educa (Chibás Ortiz, 2001). no tienen por qué sentirse limitados, ya que entre todos
pueden construir un espacio donde se estimule el pensamiento a través de diversas
estrategias que promuevan la interacción y el dialogo contextualizado; basta con
descubrir cuáles son esas actividades que generen ambientes agradables de
trabajo, donde se persiga la fluidez como recurso promotor del conocimiento, de
acuerdo a lo que postula Csikzentmihalyi (2006) en uno de sus libros.
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