Francisco: tinieblas en el camino




¿Quién soy? y ¿por qué soy así?
Son dos preguntas complejas que me llevan a pensar sobre muchas cuestiones de mi vida, la cual he transitado como el vuelo alegre de una mariposa, y no quiero decir que así me siento, pues creo que la vida da muchas vueltas como un columpio; en estos momentos frente a la computadora quiero plasmar interrogantes que me han acompañado en este peregrinar lleno de miedos por lo desconocido, en el cual he sido fácilmente manipulado por intereses intrínsecos que interactúan con mi ser, por ello desde un viaje retrospectivo de mi formación como investigador cualitativo y pedagogo critico, defino una postura subjetiva interpretativa que pretende vislumbrar un ser complejo que esta en proceso de catarsis existencial en búsqueda de nuevos horizontes, donde compenetrarse con el mundo que le rodea para transformarlo.
Tomé el estandarte de la enseñanza por revelarme a los designios de mis padres, ellos fueron profesores que promovieron el carácter social y comunitario desde su labor, sembrando en cada ciclo escolar un legado de empatía por el prójimo, dando lo mejor de si para fomentar la cultura y la educación a toda la comunidad escolar; eso puedo decir de quienes me dieron la vida, quienes de manera inconsciente me guiaron por el camino humanista, sin embargo considero que solo la experiencia y empeño, fueron signos de que sembraron en mi el deseo de superar su labor, de construir una propia forma de trabajar (pedagógicamente) centrada en los estudiantes, donde sea correspondido el interés legitimo por desarrollarse integralmente para actuar e interactuar con el mundo, no solo ser un reproductor pasivo de este.
Recuerdo muchas veces decir “prefiero ser paletero, que maestro” porque padecí muchas veces las frustraciones de mi madre, quien se enfrentaba con sus compañeras para hacer las cosas a su manera, ella negociaba conmigo y mi hermano para hacer piñatas, llenar bolsitas, pegar, pintar los salones, reparar mesa bancos, limpiar el patio, muchas cosas que ella hacia en campañas por la tarde involucrando a los padres de familia, para tener un bonito jardín de niños. Nos prometió comidas, juguetes, viajes, video juegos y muchas cosas para que le ayudáramos por la tarde, de esta forma siempre manifesté una desilusión por la presencia de mi madre en nuestros juegos, generalmente había que ayudarle en la casa o en su trabajo.
Con un espíritu critico siempre he manifestado una posición en contra del magisterio, de la comodidad y falta de entusiasmo de la mayoría de los profesores que han estado frente a mi, pues han tratado de exponerme y compartir muchos conocimientos desde su interpretación de un contenido preescrito por un programa del plan de estudios, que sin embargo es aplicado desde su propia concepción, de ahí que muchas veces me he conformado tan solo con recibir estos datos, que en ciertas ocasiones me brindan luz hacia nuevos aprendizajes, pero que desde niño he diferido por la forma de trabajar.
Puedo decir que siempre me ha gustado estudiar, me fascina la música especialmente la norteña y tocar la batería, me encanta jugar futbol y la mayoría de los deportes, por eso hoy decido entregar mi vida al estudio, entendí que por esta pasión puedo dejar la vida y me agrada la idea, pues respecto a mis otros gustos, en el futbol siempre tengo miedo de lastimarme antes que de ganar un partido, de la bateria siempre hay una cosa mas importante que hacer, por ello mi trabajo como docente requiere estarse preparando continuamente, luchare con humildad por aprender y enseñar cada día mejor.
Considero que en mis comienzos del doctorado, estoy padeciendo una crisis cognitiva ya que mi visión esta cambiando, existen muchas dudas que me acompañan desde la maestría, la licenciatura, el bachillerato y la educación básica, que puedo decir en este momento es la oportunidad de elaborar mis propios argumentos de la realidad que interpreto con elementos teóricos empíricos para desarrollar una hipótesis que responda a mi entorno laboral. 
¿Qué paso en tus primeros años de escuela?
¿Qué recuerdas de esa experiencia? El ingreso al jardín de niños fue una experiencia que poco recuerdo, solo por imágenes que se conservan en el álbum, en un sueño lejano vislumbro una ocasión que un niño se golpio la cara y le sangraba mucho la nariz, recuerdo que por andar en otro jardín acompañando a mi madre en sus cursos de actualización, mi hermano se abrió en tres ocasiones la cara por andar jugando; en el salón de clases no me acuerdo, lo que si viene claro a mi memoria es a los cinco años que cursaba en un colegio particular, el ultimo grado de prescolar porque no me dejaron estar en el jardín donde trabajaba mamá porque tenía ya tres años asistiendo y era mucho; por tal motivo me llevaron al colegio y fue un martirio. El primer día de clases me engañaron y me metí al baño de las niñas, unos compañeros de tercero me quitaban el dinero, me enamore de una compañerita y prácticamente todos los días lloraba porque fueran por mi, tenía mucho miedo que me fueran a olvidar, me asustaba la oscuridad, me orinaba en la cama, le tenía miedo a todo el mundo.
Desconozco si es apropiado mencionar, pero en esta etapa de mi vida la influencia de mi abuela materna, también contribuyo a todas mis inseguridades, puedo decir que me quiere mucho pero ese misticismo que prevalece en las comunidades rurales donde solo la creencia de Dios, prevalece sobre la cultura de la población, en este recorrido interno del pasado, me presento una estación efímera un momento pretérito en el que según estudios psicológicos, la información que conocemos y recibamos se guarda en el subconsciente, la cual nos acompaña por mucho tiempo.
En Ciudad Insurgentes existió en aquella época una asimetría social y discriminación hacia muchos compañeros que solo por el hecho de tener más dinero, se burlaron y aprovecharon de quienes asistíamos a ese lugar por otras cuestiones ajenas al dinero, de lo cual mis padres hacían un gran esfuerzo por pagar las colegiaturas de esta institución.
La maestra Mary es el único buen recuerdo que me queda de esta experiencia como alumno de un colegio, pues ella me acompañaba en mis tormentos por sentirme solo alejado de mis padres, me demostró su cariño hacia el prójimo con paciencia, respeto y comprensión; todavía la recuerdo gratamente y la menciono como una de mis profesoras preferidas dentro del amplio numero de docentes con los que me ha tocado trabajar como alumno. Curioso e incongruente mis habilidades como estudiante, mi aprendizaje precoz en todos los ámbitos escolares, indefenso e inútil para defenderse en la vida e interacción con los demás.
Evocar mis complejos y deficiencias me acompañan en un baúl cognitivo que nunca me abandona, que lo trato de ocultar para enfrentar la vida que estoy viviendo en estos momentos, por eso muchas veces busco la manera de construir una coraza que me proteja y ayude a ocultar mis debilidades, pues mi forma de ser desde pequeño la comparto con todas las personas que me conocen e interactúo, con las cuales observan que soy una persona soñadora e insegura.
¿Qué recuerdas del ingreso a la escuela primaria?
La llegada a la primaria no fue fácil, pues me querían pasar a tercer grado por el nivel cognitivo que presentaba en ese momento, mi padre muy contento le conto a mamá, sin esperarse  la respuesta que iba a recibir, pues lo regaño porque mi desenvolvimiento social y afectivo se vería seriamente afectado; así que me quede en primer grado en un turno matutino, al lado de una maestra que pocas veces estaba en el salón, ya que se salía constantemente hacia la dirección, solo escribía en el pizarrón lo que debíamos hacer, luego buscaba cualquier pretexto para salirse, mientras que yo terminaba el trabajo le explicaba algunos o de plano mejor lo hacia en el pizarrón para que todos lo copiaran, de aquella experiencia que duró seis meses en aquella escuela en un enfrentamiento de los alumnos del grupo “b” que estaban a un lado, me toco una punta de lápiz enterrada en la mano en una de aquellas batallas, además continuamente se quebraban los palos de escoba donde mis compañeros jugaban espadazos con sus vecinos. Solo recuerdo agradablemente las tostadas con chile preparado y las naranjas con chilito que compraba a la hora de recreo, los chicharrones que vendía Don Cuco ±(en paz descanse) a la hora de la salida en su carretita.
A mi padre lo comisionaron como director para que fundara en esa escuela el turno por la tarde, así que me llevo con él regresando de vacaciones de navidad, en fin eran muchos compañeros que venían de los ranchos agrícolas y los desechos de otras escuelas, así que no podía esperar mejoras; sin embargo la maestra se preocupaba porque nosotros aprendiéramos, con un estilo rudo y autoritario busco la manera de hacernos aprender, porque si no cumplías con la tarea los que habían cumplido te pegaban un reglazo en las nalgas, ella ponía el ejemplo para que sonara y tu hacías lo mismo. Llevó el seguimiento del ahorro en una carterita y al final del ciclo escolar nos entrego la cantidad que habíamos guardado, nos revisaba los libros y cuadernos, cuidaba nuestra caligrafía y nos llevaba a contar a un eucalipto, el día de las madres me vestí de payaso y presente con una compañera la canción de cepillín “el bosque de la china” lo recuerdo porque me pidió que le diera un beso al final a mi compañera Nadia pero no me anime porque me gustaba.
Como olvidar cuando jugaba canicas con Luciano en el patio de la escuela, pues se metia el dedo lleno de tierra a la boca para impulsar mas fuerte su tiro, además que el moco le escurría por la nariz y toda esa combinación hacían que siempre perdiera porque no podía dirigir su disparo; sin embargo al no le importaba porque la mayoría de las canicas se las robaba en la tienda de Don Vicente o a los compañeros más grandes, por la mañana mientras mi madre y hermano estaban en el jardín de niños, me iba a la casa del Panchito porque me acuerdo nos subíamos a los arboles de mora y los guamúchiles a comer, una vez nos enfermamos del estomago porque estaban verdes pero asi nos los comimos, ya no lo volvimos hacer. También en la escuela con la liebre, el fachas y otra palomilla jugamos futbol a la hora de entrar y la hora del recreo con una pelota de cuero viejo, de portería dos piedras y el reglamento lo aplicábamos a nuestra conveniencia.
Mi compa Feliciano era el más jodido de todos nosotros, pues nunca traía dinero pero como era el más grande había que invitarle algo pa´ganar respeto con los demás, la Carmina era mi vecina, medio bonita pero yo estaba enamorado de la “Negra” (híjole que descubridota me di, desde chiquito ya iba torcido: jajaja) se llama Alva Celis, hace poco tiempo la volví a ver desde que se vino del pueblo, sigue igual de bonita pero ya acompañada de dos hijos; como me acuerdo una vez que andábamos jugando a la roña y pase a un lado de donde estaba sentada, y por la espalda le miré un pedazo de calzón, fue un acontecimiento para mi sorprendente pues se lo platique al Apolonio y fue a decirle, desde entonces le deje de hablar porque me daba vergüenza, a ella no tanto pues es seis años mayor que yo, iba en sexto grado pero ahí empezó aquel amor platónico que tuve por ella en la primaria.
Acepto que mi redacción no sea exacta pues hace bastantes años, tuve la misma maestra en primer y segundo grado, asi que puedo confundir acontecimientos que sucedieron con la misma maestra, por ejemplo creo que en segundo llegaron la Gely y la Beleida con quienes conviví durante nueve años interrumpidos por mi cambio de escuela en cuarto grado, pero que se convirtieron en grandes amigas a las que con gusto saludo cuando regreso a mi pueblo, pues hubo cada experiencia con ellas que en este texto trataré de plasmar.
El panchito ese año quedo reprobado, el Chuy quería ver desnuda a la Gertrudis, la China era la más callada del salón, el Jose me copio en un examen y hasta mi nombre le puso, asi que nos regañaron por andar haciendo eso, volví a llorar después de mucho tiempo de no hacerlo en la escuela y no le dijeron nada a mi papá, pues le dije a la maestra que yo ni cuenta me había dado de lo que hizo José, pues él estaba sentado a un lado mio en el pupitre de madera para dos niños con un cajón incluido para guardar cosas.
La profe Chayito para mí, es uno de los mejores ejemplos que conservo como maestra, pues definía su autoridad dentro del aula, ya que los venticinco alumnos aproximadamente que conformábamos el grupo, procedíamos de contextos familiares muy diversos; otra cosa que me gustaría comentar de aquel tiempo, fue que estuve enfermo de asma y alergía durante un periodo de cuatro meses, en los que faltaba una semana regresaba dos o tres días y asi me la pasaba hasta que pasaba la época de frío en el valle. En estos dos años empecé a ir a la doctrina, junto con unos vecinos que iban a otra escuela, lo menciono porque dos compañeras de mi salón me asustaban diciendo que no quería a mis padres, porque en su iglesia apostolica les enseñaban la verdad, mientras que en la católica puras mentiras decían, por ello me iba a llevar el diablo, por suerte no lloré frente a ellas, pero como me daba miedo enterarme de esa situación.
En tercer grado me dio clases el profe Enrique Castillo, continuamente nos sacaba a educación física, en ocasiones nos llevaba al kiosko a un costado a jugar carreras y volibol, aprendí la mayoría de las capitales de los estados, sacar el perímetro de algunas figuras y las tablas de multiplicar fueron para mi algo maravilloso, pues me sentía orgulloso de periquear la del uno, admiraba a mis vecinos mas grandes que hasta se sabían la del nueve como Juan Pablo, quien iba en quinto grado y vivía en la esquina de la cuadra, donde nos poníamos a jugar al trompo los fines de semana. Me acuerdo que mis compañeros se molestaban porque movía continuamente el lápiz al escribir y me pedían que despacio les señalara las respuestas correctas, el profe Enrique me dejó por primera vez sin recreo, me paso como el chavo del ocho, todos estábamos hablando y cuando grito que se callaran yo seguí platicando con el Moncho y nos castigo a los dos.
Desde que me dijo que no veía bien, le agarre un temor y coraje al profe porque le fuera decir a mi papá que ocupaba lentes, pues no quería usarlos o dejar de jugar futbol que era una de mis aficiones, así que me preocupaba cada vez que platicaba el profe con mi apá, no hubo mucha empatía y hasta la fecha cuando lo encuentro en mi pueblo, lo saludo fríamente.
¿Cómo se dio el cambio de escuela primaria?
Para el cuarto grado mi padre fue cambiado de escuela, emigro con él hacia otro plantel donde viví experiencias maravillosas, amargas, divertidas pero todas muy significativas que forman parte de un tesoro que guardo en el baúl de los recuerdos. Antes de continuar,  quiero agradecer al coordinador por solicitar la realización de un recorrido histórico social por nuestras experiencias dentro de las escuelas como alumnos y docentes, he tenido la oportunidad de reír, llorar, arrepentirme y pensar en todo lo que me sucedió.
Es curioso mencionar que la profe Rosa Idalia quien me dio clases en cuarto grado ahora es mi compañera de trabajo en la misma escuela primaria, recuerdo su juventud por el entusiasmo y dedicación al trabajo con el grupo, como nos organizaba para diversas actividades como por ejemplo el concurso “estudia y vencerás” que en aquellos años se realizaba, donde conformo un equipo de cinco alumnos del grupo y cinco del otro cuarto, en el que fuimos seleccionados todos los del salón para participar en este evento que ganamos en la zona escolar y luego nos fuimos al municipal, donde quedamos en tercer lugar gracias a mi nerviosismo y falta de concentración, pues andaba muy presionado con la doctrina y el concurso, por ello creo que desde entonces no me gusta aprenderme las cosas de memoria, pues en dos semanas me tuve que aprender un libro de monografía estatal porque también de ahí nos iban a preguntar.
Reconozco que gracias a la información que encontré en el libro, me surgió el gusto por mi entidad, pues deseo conocer hasta el ultimo rinconcito de mi sudcalifornia de la cual me siento muy orgulloso, porque mis padres y abuelos tienen sus raíces ancestrales desde la época colonial, donde llegaron los misioneros jesuitas a evangelizar estas áridas tierras; el día del concurso en la etapa municipal, después de terminar el examen nos llevaron a conocer la central termoeléctrica, además una empresa empacadora de atún y sardina, por último fuimos a la playa a pasear, no me imaginé que ahí nos darían los resultados. Después de un tiempo me enteré que fui el más bajo del equipo, si hubiera mantenido mis resultados anteriores tal vez habríamos ganado el concurso.
La profe nos organizo para vender limonada en la hora de recreo por equipos, para juntar dinero y comprar balones de futbol, pues continuamente se nos ponchaban en el cerco perimetral que delimitaba también la portería, como caso curioso en una ocasión la maestra no asistió a clases, así que el director (mi padre) nos dio clases un rato, antes de salir a recreo nos organizamos para la venta de limonada, se nos vendió todo el producto, cuando regresamos del descanso y algunos compañeros jugando empezaron a lanzarse limones, en unos cuantos minutos era todos contra todos, caían en las ventanas y las puertas, después del desorden aparece el profe de lado para llamarnos la atención, luego el director y la profe nos castigo sin pelota cuando regreso, dejamos de vender y no hicimos fiesta de clausura, porque estaba molesta la maestra con nosotros; quedó pendiente también la celebración del triunfo académico de ese año.      
El desconocimiento genera temor, recuerdo cuando estudiábamos la materia de historia, escuchar hablar de Benito Juárez me preocupaba, la profesora le gustaba que nos reuniéramos en equipo por la tarde para realizar experimentos, así que siempre nos reuníamos en la casa del Beto, con el Maurilio y si se trataba de dibujar todos nos peleábamos por estar en el equipo del Madera (asi es su apellido). El primo y el Carlitos Ibarra eran los encargados de traer la pelota, después de terminar el trabajo que nos mandaban, nos echábamos un partidito en el que no podía faltar la Mony como portera. Era una compañera que vivía en un rancho que las plebes del salón relegaban, ella por su forma de vestir y comportarse siempre se integraba con los niños a trabajar.
Los conocimientos de cada persona son un referente para poder interpretar la información que recibimos desde diversas fuentes del entorno, en quinto grado llego un profesor de otro estado a trabajar con nosotros y el primer día de clases nos pidió que escribiéramos a dónde fuimos de vacaciones, entonces al modo lurio empecé a escribir que había ido con mis abuelitos a San Isidro y que luego visitamos a mi tía en Cuba, que íbamos al arroyo a bañarnos con mis primos, etcétera; cual fue mi sorpresa que el profesor le pregunta a mi padre que si tenía parientes en la Republica de Cuba, mi padre sin dejar de esbozar una sonrisa le explico que así le dicen a un pueblo que esta cerca de San Isidro, que el nombre de la comunidad es “Carambuche” pero es muy conocida entre la población por Cuba.
En una asamblea me toco dirigir el juramento a la bandera, me puse tan nervioso que se me olvido y me dio mucha vergüenza, me fui llorando a esconder al baño, desde entonces como alumno nunca volví a dirigirlo, de maestro cuando no ha venido el niño que le toca decir y me pongo a hablarlo por micrófono, me pasa que se me olvida y no puedo superar ese error que cometí de niño, lo cual es una oportunidad de cambiar mis temores y fracasos.
Pronto se cambio el maestro y me dio clases la profe Juana Fuerte, quien vivía cerca de mi casa, era amiga de mis padres pero tenía una papelería atendida por su esposo que me engañaba con los precios o me decía que no había lo que andaba buscando, me caía mal (Roman ±) porque no me contestaba bien además se escondía y me asustaba cuando me veía llegar; fui a un concurso de interpretación del Himno Nacional al colegio, donde regrese después de mucho tiempo, participe en un baile disfrazado de enanitos el día de las madres, baile el día de la clausura en mi escuela y en la Plutarco (escuela primaria) donde nos invitaron porque les gusto el baile de Jesusita en Chihuahua. Obtuve el primer lugar en aprovechamiento junto con Nanci, la verdad recuerdo que ella era mejor estudiante pero la profe nos empato pa quedar bien con mi papá, pues faltaba mucho a clase por diversos motivos. En quinto grado a varios compañeros nos dolió mucho el cambio de escuela de nuestro amigo Víctor, pues sus padres se cambiaron de residencia a Los Cabos en busca de un mejor provenir económico.
De sexto año recuerdo poco, solo que me dio clases el profe Carlos Garcia quien era muy amigo de mis padres, le gusta mucho el futbol y me gustaba ir a su casa saliendo de clases porque jugábamos al nintendo en su casa en una televisión a colores. Los seis años que padeci como estudiante de primaria me han dejado quimeras que me acompañan por el resto de mi sendero, sinsabores que solo arrumbo en el baúl de mis recuerdos, porque puedo decir que no fui un niño feliz, en muchos espacios de mi vida desee mejor morirme o que mis padres fueran otros, siempre he creido y soy un inútil, todo esto me viene a la cabeza al escuchar el llanto de mi hijo, que va al baño a orinar, que me molesta porque le transmito mis miedos, que lo hago sentir muy mal porque se hace o mancha de mierda su truza. Como no recordar los gritos y maltratos de mi madre enfurecida, si yo me mie por la noche hasta los once años, ahora mi hijo lo hace en el día pero no puedo ayudarlo, la psicóloga me da recetas pero tengo una venda en mis ojos muy oscura que no permite apoyar a mi hijo. Que más puedo escribir si cuestiono el tiempo que invierto en este doctorado para superarme profesionalmente, sea un tiempo que deje a mi familia, lo cual me va a cobrar factura con el paso del tiempo, pero en fín en este texto puedo descargar mi estupidez porque tal vez sea borrado del mapa y nunca llegue a merecer ni la más minima evaluación.
¿Qué creen que pasó en secundaria?
Pensé que al dejar la primaria, acabarían mis temores pero se fueron reafirmando muchos de ellos, pues me acuerdo que en el mes de febrero participe entusiastamente en la declamación de una poesía a la Bandera “Esta es tu Bandera me dijo mi papá, como buen soldado la debes cuidar”, los estudiantes que había en tercer grado se burlaron de mi hasta que se enfadaron, de maricón no me bajaron y trataba de esconderme cuando los veía en la cooperativa o en otro lugar, me la pasaba en el salón de clases y pocas veces iba a jugar futbol, aparte me sentía mal porque estaba gordito con barros en la cara; estar en el taller de conservación de alimentos en la secundaria gracias al alergólogo que le dijo a mi madre que no me pusiera en ninguna actividad que tuviera que ver con el campo. Así que solo quedaron dos opciones, pues agricultura y ganadería fueron descartadas automáticamente, solo tenía apicultura que es la crianza de abejas, pero no iba a dejar que me pusieran cientos de insectos por el cuerpo haber si era tolerable al piquete de ellas, por lo que fue necesario el apoyo de mi tio Paco para quedarme en esa área tecnológica que ofrecia el plantel.

Recuerdo el primer piropo que me dijo una muchacha de segundo, pues me dijo que le gustaron mis ojos, que curioso porque yo necesitaba lentes y no quería decir porque me iban a dejar de jugar futbol, en la secundaria desayunaba un hot dogs con refresco; me gustaban las clases de ingles porque se me hacia una materia interesante, además el profe Leobardo se preocupaba por hacerla mas significativa, nos organizaba por equipos para presentar los diálogos, escribíamos y cantábamos canciones, pero como siempre no faltan los acontecimientos bochornosos de la etapa adolescente, pues bien recuerdo que en su clase mientras preparábamos el dialogo, entre los integrantes de un equipo había una negociación de exploración sexual, pues el pescado y el chorejas le dijeron a la güera que si ella les enseñaba una parte de su calzon ellos le enseñarían el pene, así quedaron y cumplieron su promesa ambas partes, el problema vino cuando se disperso la información a todos los del salón, pues los chamacos anduvieron platicando y echándole carrilla a nuestra compañera quien los reporto a prefectura, entonces ahí los llevan a orientación educativa y los plebes lloraban de miedo, juraron que ya no lo volverían hacer, les dieron de castigo una semana y un reporte escrito a sus padres.
Las travesuras en este tiempo fueron muchas, teníamos que revisar la mochila antes de salir porque no faltaba que te echaran una fruta o verdura que utilizamos en el taller de alimentos, al profe Adalberto en segundo grado le pusieron un chicle en su silla para que se le pegara en su pantalón que por casualidad ese día era blanco, las luchitas abajo del árbol cuando había hora libre, a mi en ocasiones me tocó enfrentarme al pescado que era el más bajito del salón y yo era el más pendejo, asi que prácticamente le servía de esparrin para que practicara antes de enfrentarse al chompiras o el vega, quien eran los mejores del salón.
La única vez que me pelie con coraje y gané, fue cuando un compañero se estaba burlando de mi porque había pasado mis vacaciones en la sierra con mis abuelos en una comunidad rural, se burlaba y se reía hasta que lo tome fuerte del cuello, lo avente hacia un lavabo que estaba en el taller, se asusto y bajo la cabeza, la palomilla me gritaban pegale para que le entre y le di dos puñetazos en el estomago pero no me respondio, entonces me dí cuenta que no quería pleito, le dije que se calmara porque si seguía íbamos a tener problemas, los demás se asombraron y me felicitaron por mi demostración, pero bueno no soy un chico belico pero por algunas cuestiones me acelero.  
Recuerdo muchas cosas de la secundaria, por ejemplo los zapatos del profe Santoyo que nos contaba muchas historias de cuando era joven, también nos llevaba al laboratorio a realizar experimentos con los tubos de ensayo, crisoles y probetas manejando diversas sustancias, los cuestioarios del “dormimundo” un profe de Geografía, los enfrentamientos con el profe Camerino de Matemáticas porque decía que utilizábamos calculadora para resolver los ejercicios que nos ponía, la limpieza y organización de la profe Norma (±) que nos enseño del sujeto y predicado, nos propuso leer un libro que por cierto no lo hice, ella limiaba el salón con trapeador de aceite y en mi primer año de servicio en una comunidad rural aplique esta técnica. Los mitotes con la profe Angelita que formaban parte de la historia cotidiana, las horas libres de educación física y los consejos de la profe Bety.
El jardín botánico de la profe Hilda que después de su jubilación praticamente desaparecio, pero para cerrar con broche de oro mis problemas con el profe de Artistica por mi falta de creatividad al realizar dibujos y mi deficiente interpretación de la flauta, además porque faltaba mucho a clase, también discutí con el “virote quemado” por su forma de enseñar y como resultado de esa acción me reprobó, entonces mi madre preocupada habló con el maestro para explicarle mis ausencias, pues empezaba un tratamiento con un medico alergólogo para atender la sinusitis y asma que me acompañaron desde el nacimiento.
En ese entonces empecé a entrenar futbol y convertí en una rutina mis tardes, solo me relacioné con mis compañeros de equipo con quienes convivia hasta los fines de semana porque nos íbamos a ver el partido de los grandes los domingos. En tercer grado formé parte de la selección de mi secundaria y a nivel municipal, esto lo menciono pues son recuerdos agradables que llegan a mi mente al recordar esa etapa de mi vida.

Un domingo nos estábamos preparando para ir al crucero (cd. Constitución, BCS) acompañar a mi padre a jugar futbol, cuando me dice mi mamá te habla el Beto, era mi vecino de enfrente pero por lo general yo iba a su casa a buscarlo, me dijo oye se murió el Fidencio, me quede asombrado y el Beto se despidió, no podía asimilar una perdida de nuestro amigo, como no que eran mentiras para mi, no le dije nada a mis padres y nos fuimos al partido. Ya en el jugo mientras mi madre platicaba con las esposas de los demás jugadores le comentaron el accidente de ayer, ella también no asociaba al Chino con el niño que se había muerto por ir a las pitahayas en un dompe por descuido del chofer. Asombrada después de mucho rato me pregunto y me recamo porque no se lo dije antes, le dije que el Beto había ido apenas en la mañana a avisar, no podía creerlo y solo al estar frente al ataúd lo vi dormir tranquilo, no recuerdo si lloré pero si me dolió no poderme despedir de él porque estaba lloviendo mucho y me quede en el carro en su sepelio, pasaron mas de tres años y una noche que estaba de vacaciones en La Paz por el cambio de semestre de la prepa le escribí una canción con la que lloré y lloré hasta que pude terminarla, para recordar su alegría y amistad con atrevimiento la escribo en mi texto, porque fue la primer canción que inventé, pasaron muchos años hasta que volví a expresar mis sentimientos a través de la letra de una canción.

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