EL PLAN DE ESTUDIO COMO EJE ARTICULADOR DEL DISCURSO
Conocer la perspectiva del profesor frente grupo sobre los
planes y programas de estudio en educación básica, que forma parte sustancial
de las políticas educativas que son planteadas
a nivel federal, delimitando el currículo que se enseña en las escuelas
de nivel primaria en todo el país, es una oportunidad para describir la
situación que enfrentan en su labor cotidiana los docentes; pues existen
diversos factores que contextualizan su actuar dentro de los salones de clase,
ya que existen implícitamente durante la interacción entre el alumno, el
contenido y el maestro quienes desarrollan el proceso de enseñanza aprendizaje.
Manifiesto una posición entre iguales porque me desempeño en esta labor, por
ello coincido con el planteamiento sociológico de Bordieu y Passeron quienes se
refieren al sistema de educación como:
(…) el conjunto de
mecanismos institucionales o consuetudinarios por los que se haya asegurada la
transmisión entre las generaciones de la cultura heredada del pasado (por
ejemplo, la información acumulada), las teorías clásicas tienden a disociar la
reproducción cultural de su función de reproducción social, o sea, ignorar el
efecto propio de las relaciones simbólicas en la reproducción de las relaciones
de fuerza. (Bordieu, P. y Passeron, C.
1996: 51)
Es necesario visualizar la escuela como reproductora de
conocimiento en la que han evolucionado las formas de transmisión, ya que se
utilizan diversos materiales didácticos y medios tecnológicos para hacer mas
atractiva la información, siendo una característica que se requiere transformar
desde sus entrañas, porque diversos enfoques han disfrazado una postura sobre
el proceso educativo donde han planteado al estudiante como centro de atención,
dejando de lado la relación dialógica de analizar y construir el aprendizaje
sobre temas significativos de acuerdo al contexto especifico.
Cuando asistimos a un curso de preparación profesional, muchos de
mis compañeros, expresan su deseo de que aprenderán cosas nuevas, tienen la
expectativa de que les dirán qué camino tomar; sin embargo esto resulta un
antagonismo, ya lo decía Séneca en su frase; “la mente humana no es un
receptáculo vacío que corresponda llenar, sino un fuego que hay que alumbrar”, frase que siglos después retoma Francois Rabelais cuando nos
dice: “La mente del niño no es un recipiente vacío que hay que llenar, sino un
fuego que hay que encender”.
Reconocer lo que sucede en las instituciones educativas sobre
el dominio y poder, donde el docente sigue manteniendo un rol jerárquico frente
a sus alumnos como lo tiene el supervisor, el jefe de sector o secretario de
educación publica quienes legitiman su estatus por medio del discurso, mediante
una visión que construyen individualmente por medio de la interpretación de
diversos materiales bibliográficos que enriquecen su formación.
En la presentación del plan de estudios 2011 de educación
básica se encuentra el siguiente planteamiento:
(…) con el propósito
de consolidar una ruta propia y pertinente para reformar la Educación Básica de
nuestro país, durante la presente administración federal se ha desarrollado una
política pública orientada a elevar la calidad educativa, que favorece la
articulación en el diseño y desarrollo del currículo para la formación de los
alumnos de prescolar, primaria y secundaria; coloca en el centro del acto
educativo al alumno, al logro de los aprendizajes, a los estándares curriculares
establecidos por periodos escolares, y favorece el desarrollo de competencias
que les permitan alcanzar el perfil de egreso de la educación básica (SEP,
2011: 35).
Destacar una propuesta
federal que se disemina hacia las entidades federativas y debe llegar a cada
centro educativo, es un ejemplo de los comentarios que hacen las autoridades
educativas en un discurso que difiere de lo que sucede en las escuelas, donde
los estándares curriculares centrados en el alumno quedan solo en palabras, ya
que el logro de aprendizaje de los alumnos depende de la labor que el docente
realiza en el aula y la interacción que se lleva a cabo entre ellos.
Que sucede en las
comunidades rurales, como son contemplados los espacios con las comunidades
indígenas, qué sucede con los estudiantes migrantes y las zonas marginales, al
evaluar nuestro sistema educativo con la aplicación de un examen estandarizado
a nivel nacional a los estudiantes de nivel primaria y secundaria, para diseñar
políticas publicas que desde el plan de estudios generalizan una propuesta que
se contrapone en la esencia de la metodología que se contempla en los
programas, donde se favorece que el niño cree, imagine, construya y transforme
su realidad en distintos ámbitos de su vida cotidiana.
En una entrevista a un
diario nacional advirtió el pedagogo chileno Carlos Díaz Marchant:
lo que significa la calidad de la
educación, sobre todo porque se cree que eso equivale a obtener un buen puntaje
en exámenes estandarizados, como la prueba de Evaluación Nacional de Logro
Académico en Centros Escolares (ENLACE) “Se nos ha impuesto una lógica de
calidad y lamentablemente se cree que es calidad las pruebas estandarizadas,
cuando se debe partir de las diferencias individuales de cada uno. No puede dar
lo mismo un niño que viene de la montaña con uno de la costa o de la ciudad”.
(Diaz Marchant. Entrevista en El Sol de Morelia, Mich.14 de julio de 2010).
La realidad que sucede en las aulas y centros escolares,
parte de una homogenización del conocimiento a transmitir donde pocos docentes
se atreven a cambiar su modo de enseñanza, siguiendo patrones adquiridos desde
su formación inicial y continua, donde han jugado un papel de receptor y
transmisor desde la interpretación propia, quedando a discusión pendiente la
manera en que cada docente realiza su labor en el aula, y es precisamente uno
de los objetivos de este documento, focalizar la visión al maestro desde una
postura critica sobre su propio actuar para elevar la calidad social de la
educación. En este sentido Diaz Marchant plantea:
(…)que la refundación de la escuela pasa por transformar
la visión desde la que se enseña la historia nacional y la universal, que los
docentes se vinculen de nuevo con sus comunidades y tratar a los niños y
adolescentes con cariño, no sólo como un número más en el pase de lista: “No
podemos seguir planteando la evaluación desde el punto de vista de la
memorización. No es posible que en el siglo 21 se crea que el niño tenga que
repetir y repetir ,como papagayo, lo que dice un texto. Nosotros auspiciamos
una escuela que enseñe a pensar, donde el niño pueda reflexionar, pueda crear y
desarrollar explicaciones de los fenómenos de la vida”. (Diaz Marchant, Carlos
entrevista al diario Milenio de Guadalajara, Jalisco el día 4 de febrero del
2012)
En el proceso de interacción en clases
durante la jornada de trabajo, participan principalmente los alumnos y el
docente en diversas situaciones cotidianas, mediante la transmisión del
contenido a través de la exposición de información y explicación de
instrucciones a seguir para realizar actividades, donde los alumnos transforman
sus concepciones a partir del intercambio con sus semejantes, el docente y el
contenido a desarrollar dentro del salón de clases. La interpretación que cada
individuo hace en el acto educativo es diferente, como describe Adam Shaff en
su libro Historia y Verdad (1976) presentando el punto de vista de varios
autores que describen un mismo suceso “La revolución francesa” en la cual se
percibe un sesgo individual de acuerdo al contexto intelectual y social de cada
escritor del mismo hecho.
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