CONOCER LA REALIDAD DOCENTE
A lo
largo de mi vida he cuestionado el papel que juegan los profesores como agentes
de cambio social en diversas instituciones educativas, pues desde mi nacimiento
tuve la fortuna de convivir con maestros, porque mis padres se dedicaron a esta
noble labor por treinta años, heredando una inquietud por superar lo que ellos en
su vida lograron, esto me llevo por diversos senderos dentro de mi formación
inicial y capacitación continua, en la que siempre manifesté mi interés por
mejorar mi practica educativa, la cual considero está eclipsada por una visión
reproductora de acciones en la cual fui educado donde solo era importante
obedecer, esto me lleva a considerar una simulación en las propuestas de los
planes de estudio porque somos los profesores meros ejecutores de actividades y
situaciones didácticas que el alumno tiene que realizar sin expresar sus ideas,
solo haciendo lo que dice el profesor.
Recuerdo
en la licenciatura escuchar muchas veces como debe ser el maestro, que no hace
esto, que le falta esto y con una perspectiva fatalista cada vez que
analizábamos la practica docente, calificando el desempeño docente desde una
concepción externa, dejando de lado las características que enfrenta desde su
rol como organizador de las situaciones didácticas, con interacción directa con
los estudiantes del grupo y el tema a enseñar, su vida personal y social, la
relación con los demás maestros y directivos, la comunicación con los padres de
familia y el apoyo que existe con los programas educativos en que participa la
escuela; reconocer que existen diversos factores que configuran el desempeño
docente, que en aquel momento solo me acompañó un romanticismo de la función
docente.
En su
libro Diaz Marchant propone refundar la escuela porque:
Esto tiene que ver con la visión y concepción
con que se desarrolla a diario la labor frente a los alumnos, porque tal cual
como lo señalé en su oportunidad, una de
las mejores formas de constatar la obsolescencia existente en la actualidad
tiene que ver con esta visión reducida de escuela, encaminada solo a lo
cognitivo, a la entrega de conocimientos, soslayando y olvidando que existen
otras dimensiones que se debieran de trabajar a la par con esta dimensión.
En
busca de la utopía ingrese a la maestría con la ilusión de conocer estrategias
para mejorar mi practica, inconscientemente buscaba el hilo negro y cada vez me
decepcionaba de percibir diversas condiciones que influyen y dificultan la
labor docente. Sin embargo, comencé a comprender la realidad, a tener una
concepción más integral de la función docente, a reconocerlo como un sujeto que
participa en diversas interacciones que desarrollan una dinámica especifica en
el tiempo y el espacio, analizar una realidad que se relaciona
hologramaticamente1 con los actores involucrados en el proceso educativo,
principalmente el profesor y los estudiantes en el aula.
Al Participar en el doctorado con un
enfoque critico humanista germina una ilusión de poder analizar el docente como persona y ser humano desde su
contexto.
Conocer la conformación holística del
profesor frente a grupo y su visión acerca de las programas, proyectos y políticas del sistema educativo que
delimitan su proceder, en acciones donde
se percibe la apropiación de la información, desde los programas de estudio y
los diversos materiales que son elaborados por autores especialistas en la
temática, que buscan la manera proporcionar datos necesarios para favorecer un
perfil de egreso en la educación básica, que les permita a los alumnos
continuar sus estudios hasta el nivel
profesional o desempeñarse en un oficio adecuadamente.
Al respecto Freire afirma:
Yo pienso que en muchos casos, al
educador inserto en un mecanismo autoritario, y muchas veces sin preparación
desde el punto de vista político, le corresponde, percibiendo que su tarea es
política y no solo técnica, aclarar su opción política y, así, procurar ocupar
el espacio mínimo del cual dispone dentro de su propia institución escolar y
ver el mínimo que puede hacer en el sentido de una apertura democrática para
sus estudiantes o alumnos con los cuales trabaja. (Freire, Paulo. 1982: citado y traducido en
Diaz Marchant, 2010: p. 71)
Los maestros leen, estudian y aplican
los temas que están planteados en los documentos, partiendo desde su
interpretación con actividades y dinámicas que forman parte de su bagaje
cognitivo; dentro del grupo de alumnos cada uno entiende e interpreta de acuerdo
a sus concepciones, y construye nuevos esquemas de aprendizaje en forma
particular. En su pedagogía del oprimido Freire critica:
(…) el educador hace comunicados y
depósitos que los educandos, meras incidencias, reciben pacientemente,
memorizan y repiten. Tal es la concepción bancaria de la educación, en que el
único margen de acción que se ofrece a los educandos es el de recibir los
depósitos, guardarlos y archivarlos. Margen que sólo les permite ser
coleccionistas o fichadores de cosas que archivan (Freire, Paulo. 1999: p. 75)
En necesario estudiar la figura del docente
como un sujeto complejo con vida propia que enfrenta una realidad que le
demanda desde diversos ámbitos un desempeño coherente como por ejemplo:
desempeño laboral, formación continua, vida personal en la que enfrenta retos,
ambigüedades, satisfacciones, incomprensión y soledad por quienes se encuentran
alrededor de un ser que ha evolucionado a lo largo de la historia, cumpliendo un rol transformador en busca de
la utopía con crisis existenciales y desvalorizaciones por una sociedad que
requiere su labor pero que controla sus quimeras para no desbordar una cultura
que promueve la jerarquización de estatus sociales, manipulación de conciencias
y marginación de los débiles o en condiciones especiales.
Existe una urgencia por parte de los
profesores por cumplir con el “sagrado programa” además de llenar un montón
documentos que deben entregar en tiempo y forma a las autoridades educativas,
quienes centran su revisión en aspectos superfluos que limitan la labor
docente. Por ello “no puede hacerse una profunda y radical transformación de la
educación como sistema, excepto cuando la sociedad misma es radicalmente
transformada” (Freire, Paulo citado por Diaz
Marchant. 2001: 50). Además agregamos la postura de muchos padres de familia
que exigen disciplina y control sobre sus hijos para que dominen muchos
contenidos que ellos a esa edad ya manejaban.
Describir
la imagen del docente como sujeto transformador de una realidad social donde se
desempeña es un reto, ya que existen diversos problemas que suceden en la vida
cotidiana dentro de cada salón de clases, que han sido estudiados por personas
que generalmente se encuentran laborando en otro espacio de la estructura del
sistema educativo, los cuales observan los acontecimientos con una perspectiva
interpretativa que no refleja la visión del profe de primaria quien tiene otras
expectativas sobre su trabajo y enfrenta necesidades complejas que le permiten
realizar su trabajo en forma particular.
Al realizar
una reflexión sobre la propia practica docente, se percibe que existe una
transformación que hacer con los maestros
no para ellos, quienes se encuentran involucrados en un sistema que
difícilmente les permite crear sus propias estrategias didácticas o modelos
pedagógicos, generalmente solo reproducen lo que se determina en los planes y
programas de estudio en una visión reduccionista y cómoda del trabajo
profesional.
Es
necesario visualizar una aclaración de Paulo Freire sobre la educación bancaria
en el libro sobre educación:
Lo malo no está en la clase expositiva, en la
explicación que el profesor o la profesora realizan. No es eso lo que
caracteriza o lo que critiqué como práctica bancaria. Critiqué, y sigo
criticando, aquel tipo de relación educador-educando en que el educador se
considera el exclusivo educador del educando. Segundo: en que el educador rompe
o no acepta la condición fundamental del acto de conocer, que es su relación
dialógica. Tercero: por eso mismo, aquella relación en que el educador
transfiere el conocimiento en torno de A, de B de C objetos del educando,
considerado como no portador de ese conocimiento. (Diaz Marchat, 2010: p. 72
traducido por el autor del libro)
Pensar
como docente de grupo en este nivel de la educación básica preocupado por
comprender mi desempeño y entender a mis compañeros quienes luchan en sus
salones de clase, con diversas limitaciones pero que prácticamente han sido
despojados de ese sentido de pertenencia y compromiso para valorar al maestro
como agente de transformación social que ha sido rebasado por la tecnología y
los medios de comunicación. Donde las presiones que ejercen las autoridades
educativas y los padres de familia, provocan una ansiedad de cumplir con el
programa de estudio sin tomar en cuenta las propias características del docente
y aprovechar sus potencialidades para desarrollar un trabajo propositivo donde
generalmente se le establece la norma que debe cumplir.
Es
necesario recordar que al profesor se le
exige que se apropie, domine y aplique una reforma educativa con enfoque por
competencias que poco a poco va conociendo, ya que las autoridades educativas
como el director, supervisor, asesores técnicos y demás implicados fueron
formados bajo otro paradigma el cual desarrollan en su acompañamiento hacia el
docente, quien percibe las contradicciones de los agentes que están designados
para ayudarlo, de tal manera que existen arbitrariedades al momento de aplicar
exámenes como el de ENLACE o la olimpiada del conocimiento, organizar las
reuniones con padres de familia y consejo técnico, entrega de documentos,
convocatorias y demás concursos que se plantean a nivel estatal o nacional,
visitas de diversas instituciones sociales para hacer diversas campañas, un
sinnúmero de situaciones que el profesor enfrenta en la cotidianeidad de su
labor que dificultan o entorpecen su labor docente.
Por
ello considero necesario realizar las acciones encaminadas a mejorar la calidad
educativa con los docentes y no para los docentes, porque existe una enorme
cantidad de buenas intenciones que han sido diseñadas para transformar la
escuela mexicana, propuestas por personas que estuvieron en ese puesto pero que
sin embargo son promovidos a otros espacios y las personas que llegan nuevas
difícilmente se apropian de los proyectos y actividades que se diseñaron en el
equipo docente, cambiando nuevamente los proyectos como sucede a nivel nacional
con cada cambio de gobierno donde no se planea un proyecto a largo plazo que
incida en la calidad del servicio educativo.
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